🟡 El presidente que odia a los mayores: Milei tildó de “asesinos” a quienes apoyaron subir las jubilaciones
Mientras anunciaba beneficios para el campo en La Rural, el mandatario insultó a los senadores que votaron un aumento del 7,2% para jubilados y la prórroga de la moratoria previsional. Acusó al Congreso de “genocidio económico” por aprobar políticas que alivian la situación de los sectores más vulnerables.
El presidente Javier Milei volvió a dejar en evidencia su desprecio por los sectores más vulnerables de la sociedad argentina. Esta vez, durante su visita a la Exposición Rural de Palermo, atacó duramente a los senadores que acompañaron un paquete de leyes previsionales destinadas a aliviar la situación de los jubilados y personas con discapacidad.
Lejos de mostrar sensibilidad, Milei calificó de “genocidas” y “asesinos de generaciones futuras” a quienes votaron a favor de estas medidas. “Están haciendo una matanza sobre nuestros jóvenes”, aseguró en declaraciones radiales, reforzando su narrativa apocalíptica para justificar su rechazo al gasto público destinado a los más postergados.
La batería de leyes aprobadas incluye un aumento del 7,2% en las jubilaciones, la prórroga de la moratoria previsional —una herramienta clave para que miles de personas sin aportes puedan acceder a una jubilación mínima— y la declaración de emergencia en discapacidad. Lejos de celebrarlo como una conquista social, el mandatario libertario eligió el insulto y la amenaza.
“Aquellos que no acompañen el veto son genocidas. Están comprometiendo a las futuras generaciones”, disparó Milei, insistiendo en que el paquete implicaría “una deuda de 350 mil millones de dólares”, sin explicar de dónde surgen esas cifras ni considerar el efecto positivo de la medida en millones de hogares.
Milei utilizó además su paso por La Rural —un clásico bastión del poder económico argentino— para anunciar una reducción en las retenciones a las exportaciones de soja, carne vacuna y otros granos. “El campo es clave para la recuperación”, expresó, mostrando sin matices de qué lado está el presidente: el del poder concentrado, no el de los que luchan por llegar a fin de mes.
Fiel a su estilo provocador, Milei volvió a cargar contra la dirigencia política tradicional, pero esta vez cruzó todos los límites: “Se quejan de mis formas. Que se vayan a la concha de su madre. Ellos tienen muy buenas formas, pero son ladrones de guantes blancos. Yo pongo las pelotas por los que producen”.
Pero lo que queda en claro, más allá de sus exabruptos, es la coherencia ideológica de Milei: cada vez que se discute si el Estado debe asistir a quienes menos tienen, su respuesta es la misma: odio, insulto y ajuste. Para él, defender a los jubilados, a los trabajadores informales o a las personas con discapacidad es un crimen. Pero reducirle impuestos al agronegocio, no.
La historia será quien lo juzgue. Pero los argentinos y argentinas ya están sintiendo en carne propia lo que significa un gobierno que llama “genocidas” a quienes luchan por un país más justo.
