💣 Milei se arrodilla ante el FMI y sacrifica su relato: baja retenciones, incumple metas y apuesta todo a un nuevo desembolso
El presidente Javier Milei, que llegó al poder prometiendo “dinamitar” el sistema, hoy implora por u$s2.000 millones del Fondo Monetario Internacional, flexibiliza las metas de reservas que no puede cumplir y entrega beneficios al campo para contener al dólar.
¿La causa? Su modelo hace agua y las elecciones lo obligan a claudicar en sus propias banderas.
El Fondo Monetario Internacional se reúne esta semana para habilitar un nuevo giro de u$s2.000 millones al Gobierno argentino. Pero detrás del anuncio, hay una historia menos épica y más preocupante: el Gobierno libertario no pudo sostener ninguna de las metas comprometidas en marzo y debió pedir cambios urgentes al programa para evitar que todo se desmorone antes de las elecciones.
Entre esas concesiones, Milei decidió bajar retenciones a los exportadores agrícolas, lo que implicará una pérdida fiscal de hasta un punto del PBI. Lo que en campaña denunciaba como “la casta agroindustrial”, hoy es la única rueda de auxilio que le queda al modelo económico oficialista. Sin el campo y sin el FMI, la estabilidad es un espejismo.
Milei, preso de su propio relato
Durante meses, el Presidente despreció al FMI y negó cualquier intervención cambiaria del Banco Central. Hoy no solo implora por dólares del Fondo, sino que también flexibilizó el cepo y volvió a intervenir en los mercados para evitar una corrida.
En junio, el Tesoro salió a comprar más de u$s1.000 millones para frenar la presión cambiaria. En paralelo, la “flexibilización” del cepo disparó compras por otros u$s2.000 millones. El superávit, bandera central de su relato, ahora se diluye para comprar gobernabilidad y evitar otro estallido como el de abril.
Un Gobierno que gobierna para el Fondo y los exportadores
Lo que queda claro es que el rumbo económico ya no se define en la Casa Rosada, sino en las oficinas del FMI y en las mesas de los agroexportadores. A ellos Milei les entrega beneficios fiscales que niega a trabajadores, jubilados o PyMEs.
La “libertad” de la que tanto habla se traduce en una mayor dependencia externa, un modelo extractivista a medida de los que fugan divisas, y una entrega total del timón de la economía a sectores concentrados.
¿Plan de estabilización o maquillaje electoral?
El nuevo acuerdo con el FMI prevé un tercer desembolso en noviembre. No es coincidencia: será después de las elecciones legislativas, y busca garantizar un colchón financiero al oficialismo. Pero todo indica que Milei llegó a un punto sin retorno. Su dogma libertario se estrelló contra la realidad y, para no hundirse antes de octubre, eligió maquillarse como “pragmático”.
Pero la Argentina ya vivió esto antes: el maquillaje no resiste una corrida ni una elección perdida.
