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Aumentos silenciosos: el Gobierno de Milei vuelve a subir impuestos a los combustibles y la nafta pega otro salto en agosto

A través del decreto 522, el Ejecutivo reactivó subas parciales del Impuesto al Combustible Líquido y al Dióxido de Carbono.

Solo por carga impositiva, el litro de nafta súper aumentará casi $7 en todo el país. El ajuste completo se aplicará en septiembre.

El Gobierno Nacional, encabezado por Javier Milei, volvió a avanzar con una medida que afecta directamente el bolsillo de los argentinos: desde el 1° de agosto, comenzará a regir una nueva suba en los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), lo que impactará automáticamente en los precios del litro de nafta y gasoil. Así se estableció en el decreto 522/2025, publicado este miércoles en el Boletín Oficial.

Aunque el Presidente repite en cada discurso que “no se van a subir los impuestos”, en los surtidores la realidad es distinta. Con esta actualización, el litro de nafta súper subirá $6,95, mientras que el gasoil aumentará $0,42 solo por el componente impositivo. A esto se sumarán los ajustes que cada petrolera determine aplicar, por lo que el alza real en los surtidores podría ser aún mayor.

Según el propio decreto, las subas se aplicarán de manera parcial durante agosto, pero ya se anticipó que el ajuste total de todos los trimestres postergados entre 2024 y 2025 se aplicará desde el 1 de septiembre. Esto significa que todavía queda otro golpe al bolsillo en puerta, apenas semanas después de las PASO nacionales.

En julio, la petrolera YPF ya había incrementado los precios en dos oportunidades: primero un 3,5% y luego otro 2,5%, lo que deja en evidencia un esquema de subas casi mensuales. De confirmarse un nuevo aumento del 1% promedio en agosto, en la Ciudad de Buenos Aires el litro de nafta súper pasará de $1246 a $1253, mientras que el de nafta premium subirá de $1476 a $1483.

Este esquema de aumentos escalonados ha sido una estrategia repetida por el Gobierno para evitar un impacto inflacionario explosivo, aunque el resultado ha sido el mismo: una escalada sostenida en los precios que afecta a trabajadores, transportistas, productores y consumidores en general.

La medida generó críticas incluso dentro del espacio libertario, donde algunos sectores más ortodoxos reclaman coherencia con el discurso anti-impuestos del Presidente. A pesar de que Milei insiste con la motosierra al gasto público, la cuenta siempre termina saldándose con ajustes que paga la ciudadanía.

Además, esta política fiscal basada en postergaciones e incrementos acumulados refleja una planificación económica que busca sobrevivir el día a día, sin un horizonte claro para los próximos meses. En medio de una recesión que golpea el consumo, el nuevo incremento a los combustibles vuelve a encender alarmas en la economía real, donde la teoría libertaria se enfrenta con los surtidores.

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