Desprotegido por los suyos: Pablo López denunció maniobras irregulares y apuntó contra La Libertad Avanza
En medio de una sesión cargada de tensión y con el futuro político pendiendo de un hilo, el ahora exconcejal Pablo López se presentó este viernes en el Concejo Deliberante para defenderse de las denuncias por violencia de género que pesan sobre él. Aunque finalmente se retiró antes de la votación, lo hizo con fuertes acusaciones contra sus propios excompañeros de La Libertad Avanza, el partido que lidera Javier Milei, al que responsabilizó por dejarlo solo y ejecutar una operación política en su contra.
“Me voy con la frente en alto, soy inocente”, sentenció López, quien afirmó que fue víctima de un proceso viciado, sin garantías ni derecho a una defensa justa.
A su vez, anticipó que recurrirá a la Justicia para revertir lo que calificó como un atropello institucional. “No convalido este circo. Iré a los tribunales, donde aún creo que hay jueces que actúan sin obedecer a una estructura partidaria”, afirmó.
Lo que parece una cuestión interna en el Concejo expone, en realidad, una de las fracturas más profundas de La Libertad Avanza en Salta: un partido que llegó prometiendo “casta cero” y termina operando con prácticas propias de la vieja política que tanto decían combatir.
Lejos de respaldar a quien fuera uno de los referentes locales, Milei y sus operadores políticos decidieron soltarle la mano a López en tiempo récord, dejando a la vista que el proyecto libertario no sólo es inconsistente, sino que prioriza el marketing por sobre la ética procesal o la presunción de inocencia.
“Puedo poner la cara y dar explicaciones, como ya lo hice en comisión”, remarcó el exedil, en lo que muchos interpretaron como una clara diferencia con otros dirigentes del espacio que hoy eligen esconderse o mirar para otro lado ante las denuncias propias.
El caso López, más allá de su desenlace judicial, expone una matriz de poder cada vez más autoritaria dentro del partido de Javier Milei, donde el castigo mediático y la necesidad de dar “ejemplos” pesan más que cualquier principio republicano. Y donde la justicia se invoca solo cuando conviene.
