Cristina Kirchner denuncia persecución judicial y acusa a Milei de usar el Estado para hostigar a la oposición
En un pronunciamiento público que reaviva la tensión política, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner acusó al presidente Javier Milei de impulsar un plan sistemático de persecución judicial contra dirigentes opositores.
La exmandataria rechazó la reapertura de la causa conocida como “Ruta del Dinero K” y la vinculó directamente con lo que describió como un “lawfare recargado”, ejecutado con la complicidad de sectores del Poder Judicial y la presión del Ejecutivo. Según Cristina, el Gobierno libertario utiliza la Justicia como arma para distraer a la sociedad de la grave crisis económica que atraviesa el país.
En su mensaje, Cristina Kirchner sostuvo que la decisión judicial no responde a una búsqueda genuina de justicia, sino a una maniobra política para erosionar a quienes considera adversarios del proyecto que hoy conduce Milei.
“Estamos ante un claro intento de disciplinar a la oposición y de silenciar voces críticas mientras el ajuste destruye la vida de millones de argentinos”, advirtió.
La exmandataria recordó que durante su gobierno y los posteriores, fue blanco de múltiples causas judiciales que, a su entender, formaron parte de una estrategia mediático-judicial para condicionar su figura y limitar su participación política. Sin embargo, remarcó que lo que ocurre en la actualidad “es todavía más grave”, porque —según su visión— la Casa Rosada ejerce una influencia directa sobre los tiempos y las decisiones judiciales.
Cristina también cuestionó que, en lugar de enfocarse en la inflación, el desempleo y la creciente pobreza, Milei concentre esfuerzos en confrontar con dirigentes opositores y en sostener un relato de “enemigos internos” para justificar su plan económico.
“El país necesita soluciones reales, no campañas de hostigamiento desde el poder”, señaló.
El pronunciamiento de la expresidenta se produce en medio de un clima político cargado de desconfianza, donde las denuncias de lawfare vuelven a ocupar el centro de la escena.
Mientras tanto, el Gobierno de Milei, lejos de bajar el tono, ha intensificado su discurso contra lo que llama “la casta política”, en una estrategia que, según analistas, busca mantener movilizada a su base electoral pero corre el riesgo de profundizar la polarización y la crisis institucional.
