“Siempre con la Jefa de las Coimas”
Ya van cuatro días desde que estalló el escándalo de los audios que comprometen a Karina Milei en un supuesto entramado de coimas dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad.
Cuatro días de silencio presidencial. Cuatro días donde, en lugar de dar explicaciones claras, Javier Milei eligió el camino más cómodo: blindar a su hermana con likes, retuits y frases vacías.
El presidente que se llenó la boca hablando contra “la casta” parece que olvidó aclarar algo: para él, la corrupción de la casta sí existe… salvo que la sospechada sea su hermana y mano derecha.
Ahí, la vara se achica, la indignación se evapora y la república queda de lado.
Con el país en crisis, con los jubilados y trabajadores ajustados al límite, lo único que Milei encontró para responder al escándalo fue compartir en redes frases como “Siempre con El Jefe”, como si la política argentina se redujera a un culto familiar donde la hermana es intocable y el pueblo no merece explicaciones.
La Libertad Avanza había prometido terminar con los privilegios y las mafias. Hoy, la pregunta se impone sola: ¿no será que el verdadero privilegio es ser Milei? Porque mientras tanto, la “jefa espiritual” del espacio aparece vinculada a negociados de coimas, y el presidente se limita a levantar el dedito en X.
La transparencia que prometieron brilla por su ausencia.
El cambio, también. Y el silencio de Milei confirma lo que muchos ya sospechaban: cuando la corrupción toca a los suyos, la motosierra se guarda en un cajón y la familia se protege a cualquier precio.
En definitiva, lo que queda en evidencia es que el grito contra “la casta” nunca fue más que un slogan vacío. La verdadera casta está adentro de la Rosada, y tiene apellido Milei.
