La paradoja del “león herido” 🦁
Cuando Milei dice “no me importa el daño que puedan hacerme”, parece que se refiere a las tapas de diarios… pero se olvida que lo que lo daña no son las “operaciones”, sino los audios de sus propios funcionarios.
- Se presenta como víctima de “los orcos del Congreso” y de “los argentinos del mal”, mientras la bomba que estalló en la ANDIS tiene nombre, apellido y grabaciones.
- Habla de que no le importa el daño “hasta el 7 de septiembre o el 26 de octubre”, como si la corrupción fuese un problema de calendario electoral y no de moral política.
- Y mientras sonríe irónicamente en un acto, los mercados hunden bonos argentinos porque afuera no compran su relato de “todo es una conspiración”.
Lo que calla Milei
- No mencionó a Karina, su hermana y Secretaria General, que aparece en el centro de las denuncias.
- No nombró a los Menem, que tuvieron que salir en cadena a dar explicaciones forzadas.
- No aclaró qué hará la Justicia ni cómo depurará un gobierno que ya tiene funcionarios destituidos por corrupción.
El verdadero daño
El “daño” no es lo que puedan decirle hasta las elecciones.
El daño es:
- la degradación de la credibilidad presidencial,
- la sombra de corrupción sobre la familia que gobierna,
- la contradicción entre el discurso “anticasta” y los negocios de coimas en medicamentos para discapacitados.
En política, no hay peor enemigo que los propios audios filtrados. Y a Milei ya no lo está dañando “la casta”: lo está dañando su propia tropa.
