Trump corre detrás de Putin mientras la paz sigue siendo una ilusión
A pesar de los discursos rimbombantes de la Casa Blanca, la reunión entre Vladimir Putin y Volodimir Zelenski sigue sin fecha concreta. Donald Trump, que se jacta de ser el “gran negociador de la paz”, hasta ahora solo cosechó desplantes y evasivas del Kremlin.
El presidente francés, Emmanuel Macron, fue tajante: “Putin está jugando con Trump”. Y los hechos parecen darle la razón.
Moscú estira los tiempos, mide a su conveniencia y deja al mandatario norteamericano como un líder desesperado por una foto que no llega.
Mientras tanto, Ucrania sigue desangrándose en el campo de batalla. La supuesta “presión” de Trump no pasa de promesas vacías y declaraciones grandilocuentes.
Ni el encuentro en Alaska con Putin, ni las reuniones con Zelenski en Washington, lograron lo esencial: que el jefe del Kremlin se siente realmente a negociar.
Stephen Miller, hombre de confianza de Trump, salió a decir que “ningún presidente en la historia ha hecho más avances en la paz”.
Una frase que, frente a la realidad, suena más a propaganda electoral que a diplomacia seria.
En el tablero internacional, lo único claro es que Putin juega con ventaja y Trump corre detrás, obsesionado por mostrarse como pacificador mientras la guerra sigue cobrando vidas.
