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El Senado se planta y desafía a Milei: rechazo al veto de los ATN y creciente rebelión federal

TCon 56 votos afirmativos, la Cámara alta anticipa un nuevo golpe al Gobierno libertario. Gobernadores y senadores opositores denuncian el destrato de la Casa Rosada y advierten que Milei gobierna con soberbia y sin diálogo.El Senado se prepara para darle un nuevo revés al presidente Javier Milei al rechazar el veto al proyecto de distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

Con 56 votos afirmativos y ausencias estratégicas de senadores que alguna vez coquetearon con La Libertad Avanza, el oficialismo vuelve a quedar aislado y sin capacidad de negociación real en la Cámara alta.

El proyecto, impulsado por los mandatarios provinciales, se transformó en un símbolo de la defensa del federalismo frente a una Casa Rosada que, lejos de tender puentes, insiste en gobernar a espaldas de las provincias. “El voto es del pueblo”, recordaron dirigentes rurales y gobernadores, en un mensaje directo a Milei y su equipo.

La foto de la derrota libertaria en el Senado se suma a la fractura con aliados circunstanciales y al hartazgo de gobernadores que se sienten ninguneados. “Estoy cansado de irme a Buenos Aires y que me atiendan funcionarios de tercera línea”, disparó el correntino Gustavo Valdés, sintetizando el malestar generalizado con un gobierno que prometía libertad pero practica el centralismo más rancio.

Los libertarios intentaron recomponer la relación a través del nuevo ministro del Interior, Lisandro Catalán, y del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, pero la mesa de negociación en el CFI terminó en fracaso.

A la distancia, el armado de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem parece más enfocado en cerrarle el paso a dirigentes propios que en construir consensos duraderos.

El bloque Las Provincias Unidas podría haber sido un sostén, pero Milei dinamitó esos vínculos: gobernadores como Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) o Claudio Vidal (Santa Cruz) ya no confían en la Rosada.

La rebelión provincial tiene nombre y apellido: es la respuesta al intento de Milei de concentrar recursos, vetar fondos y someter a las provincias a su ajuste. Con este clima, la Cámara baja aparece como un terreno menos hostil, aunque el oficialismo solo acumula derrotas y victorias pírricas que no cambian la percepción de debilidad política.

El veto a los ATN no solo expone la incapacidad del Gobierno de tejer mayorías, sino también el creciente aislamiento de un presidente que llegó prometiendo dinamitar la “casta” y hoy es cuestionado por los mismos gobernadores que lo ayudaron a llegar al poder. La frase de Valdés retumba como advertencia: “Con soberbia y funcionarios de tercera línea no se gobierna un país federal”.

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