Indignación nacional por una publicidad que hizo apología del femicidio en Entre Ríos
Una estación de servicio Shell en Crespo difundió un video en el que se simulaba el secuestro y asesinato de una mujer.
El contenido, considerado aberrante, desató un repudio masivo en redes sociales y obligó a la empresa a pedir disculpas públicas.
Una concesionaria de Crespo, Entre Ríos, desató una ola de indignación tras difundir una publicidad que banalizaba la violencia machista y hacía apología del femicidio.
El video, rápidamente viralizado, mostraba a dos hombres que simulaban secuestrar a una mujer, introducirla en una bolsa de basura y deshacerse de ella, mientras sostenían un diálogo cargado de misoginia.
Entre las frases repudiables que se escuchaban estaba: “¿Cuándo va a ser el día que la metamos en una bolsa y la mandemos por ahí?”. La escena, que buscaba promocionar un servicio, fue calificada por activistas y usuarios como “un aberrante acto de violencia simbólica”.
El rechazo fue inmediato: miles de usuarios en redes sociales denunciaron el material y reclamaron sanciones. Referentes del feminismo, como la periodista Ingrid Beck, lo repudiaron con dureza: “Dos tipos que secuestran a una mujer, la meten en una bolsa de basura y toman mate.
Ojalá nadie nunca más cargue combustible en esa empresa”.
Ante la magnitud del escándalo, Shell Crespo – Erich Wagner y Cía. S.R.L. emitió un comunicado oficial en el que pidió “sinceras disculpas”, admitió que el material era “totalmente inapropiado” y reconoció que “puede interpretarse como una apología de la violencia de género”.
La concesionaria prometió revisar sus procesos de comunicación para evitar que algo similar vuelva a suceder.
Por su parte, Raízen, licenciataria de la marca Shell en Argentina, también se despegó del hecho: “Condenamos toda forma de violencia y discriminación. Repudiamos el video publicado por la estación de servicio de Crespo y reafirmamos nuestro compromiso con el respeto y la igualdad”, expresaron desde la compañía, anunciando que tomarán medidas sobre el caso.
El episodio encendió nuevamente el debate sobre la responsabilidad de las empresas en la comunicación y la necesidad de una perspectiva de género transversal que evite reproducir discursos que naturalicen la violencia contra las mujeres.
