🗞️ El archivo no perdona: Santilli, entre la palabra y el poder
A veces en política no hace falta esperar años para que la realidad desmienta los discursos.
Alcanzan apenas unos días. Diego Santilli es el ejemplo perfecto. Hace menos de una semana, el flamante dirigente de La Libertad Avanza aseguraba con firmeza que “no había candidaturas testimoniales” y que “todos iban a asumir”.
Lo dijo con seguridad, como queriendo marcar distancia de las viejas mañas de la política tradicional.
Pero la realidad se encargó de derrumbar ese relato en tiempo récord. Tras ser electo diputado por la provincia de Buenos Aires, Santilli fue designado por Javier Milei como ministro del Interior. Resultado: no asumirá la banca que obtuvo en las urnas. Es decir, su candidatura fue exactamente eso que prometió que no sería: testimonial.
El archivo es implacable, y las contradicciones quedan expuestas. Lo que ayer era un compromiso con los votantes, hoy se transforma en una simple anécdota descartable frente a las conveniencias del poder.
Y no es un caso aislado. En el mismo gobierno que prometió “terminar con la casta”, se acumulan los ejemplos de dirigentes que dijeron venir a cambiarlo todo, pero reproducen los mismos vicios de la política que criticaban. Milei designa, acomoda y desplaza sin pudor, mientras su gabinete se convierte en un rompecabezas de improvisaciones y contradicciones.
Santilli, que en su momento señaló que las candidaturas testimoniales eran una estafa al electorado, hoy encarna esa misma estafa. La coherencia, parece, se volvió un lujo que pocos pueden darse.
La gente no votó para ver más de lo mismo. Votó por un cambio que cada día se parece más a un reciclaje. Y mientras los funcionarios se reparten cargos, los argentinos siguen esperando que alguien cumpla, al menos, con su propia palabra.
