Caso Cecilia Strzyzowski: mientras Chaco espera justicia, la política nacional sigue mirando para otro lado
El juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski entró en su etapa decisiva en Resistencia.
La fiscalía y la querella pidieron que todo el clan Sena sea declarado culpable, en un caso que estremeció al país y que aún hoy sigue marcado por un elemento doloroso: el cuerpo de Cecilia nunca apareció.
Durante los alegatos, el fiscal Juan Martín Bogado y el abogado querellante Gustavo Briend coincidieron en que existió un plan criminal, sostenido y ejecutado por César Sena, Emerenciano Sena, Marcela Acuña y los demás imputados.
Las declaraciones de esta semana dejaron más dudas que certezas en los acusados, y hasta revelaron maniobras que podrían resultar clave para el jurado.
A dos años del crimen, la familia Strzyzowski continúa viviendo un calvario mientras el país debate su derecho básico: la justicia.
Pero mientras Chaco vive este proceso histórico, la realidad nacional muestra otra cara: un gobierno que recorta, desmantela y abandona las políticas que podrían evitar que estos casos se repitan.
Porque mientras la fiscalía reconstruye el femicidio de Cecilia, el gobierno de Javier Milei:
- Recortó programas de asistencia y protección a víctimas.
- Desfinanció áreas clave para combatir la violencia de género.
- Desmanteló organismos que articulaban con provincias cuando una mujer desaparecía o estaba en riesgo.
La distancia entre lo que ocurre en Chaco y lo que ocurre en Buenos Aires es brutal.
Mientras una familia lucha por justicia, el gobierno nacional prefiere hablar de “gastos innecesarios” cuando se trata de proteger vidas.
El juicio por Cecilia es un espejo incómodo.
Demuestra que la violencia extrema no surge de la nada: surge donde el Estado retrocede, abandona y mira para otro lado.
Que el jurado popular haga justicia.
Pero que la sociedad también tome nota: sin un Estado presente, firme y federal, Cecilia no será la última.
