Crisis libertaria en Tartagal: concejales de Milei abandonaron la sesión, no juraron y paralizaron la asunción
La sesión preparatoria del Concejo Deliberante de Tartagal terminó en un escándalo institucional protagonizado por los concejales electos de La Libertad Avanza (LLA), que abandonaron el recinto y se negaron a jurar tras perder la votación para definir autoridades.
El espacio que responde al presidente Javier Milei volvió a quedar envuelto en disputas internas, denuncias sin sustento y maniobras que dejaron al cuerpo legislativo sin la incorporación de tres de sus miembros.
Según explicó por Aries el periodista Marcelo Torres, en el recinto se enfrentaron cuatro fuerzas políticas: el oficialismo local; La Libertad Avanza; el sector identificado como “mimessismo”; y el espacio vinculado a Sergio “Oso” Leavy. Por primera vez, se renovó la mitad del cuerpo compuesto por 11 ediles, donde LLA buscaba incrementar su presencia pese a las internas que arrastra desde hace dos años.
El oficialismo propuso como presidente a Sergio Quiñones González, dirigente surgido de una lista vinculada al exintendente Mimessi. La Libertad Avanza impulsó otra fórmula: ubicar como presidenta a Margarita Rauch, exsecretaria de Desarrollo Social. La votación terminó 5 a 5, con la abstención del concejal mimesista Jure, exsecretario de Hacienda municipal.
Tras varias interrupciones por cortes de luz —que algunos libertarios denunciaron como “sabotaje” sin ofrecer pruebas—, Quiñones González fue elegido presidente según lo establece el artículo 31 del reglamento interno.
Fue entonces cuando los concejales libertarios se levantaron, desconocieron el resultado y se retiraron de la sesión, negándose a prestar juramento. Para Torres, la situación es grave: “Los tres electos de La Libertad Avanza no juraron y siguen en estatus de electos”. Esto significa que LLA solo mantiene en funciones a un concejal: Manuel Moreno.
El episodio expone nuevamente el estilo político que Milei y su espacio vienen replicando en el interior del país: rupturas, denuncias de fraude cada vez que pierden, y bloqueos institucionales que terminan perjudicando a los propios vecinos.
Mientras tanto, el Concejo funciona con las autoridades electas y sin los representantes libertarios, profundizando la incertidumbre y dejando en evidencia que, aun sin gobernar Tartagal, LLA ya generó un clima de caos que recuerda a los conflictos que el espacio reproduce a nivel nacional.
