Milei admite gestiones con Gran Bretaña para levantar el veto militar, en medio de fuertes dudas sobre soberanía
El presidente Javier Milei confirmó al diario británico The Telegraph que su gobierno mantiene contactos con el Reino Unido para intentar levantar el histórico veto que impide a la Argentina comprar armamento británico desde la Guerra de Malvinas.
La revelación generó sorpresa y preocupación, especialmente por la ausencia de explicaciones claras sobre el alcance de esas negociaciones.
Según el medio londinense, Milei justificó el acercamiento afirmando que “no hay potencia mundial sin poder militar”, y que la Argentina debe fortalecer su capacidad de defensa.
Sin embargo, las autoridades británicas negaron que exista una negociación formal para flexibilizar restricciones, a pesar de que el propio presidente argentino reconoció conversaciones bilaterales sobre temas de defensa.
El veto británico obliga desde 1982 a rechazar cualquier exportación de bienes que puedan fortalecer el equipamiento militar argentino. Que Milei admita gestiones para modificar ese esquema sin informar previamente a la sociedad o al Congreso abre un interrogante político inevitable: ¿hasta dónde está dispuesto a ceder su gobierno para lograr ese acercamiento con Londres?
Un viaje a Londres y señales contradictorias
The Telegraph asegura que Milei planea viajar al Reino Unido en 2026 —hecho inédito para un presidente argentino en casi tres décadas— y reunirse con el primer ministro Keir Starmer, además de otras figuras de la política británica. La Cancillería argentina no emitió aclaraciones sobre la agenda oficial.
El presidente también reivindicó el rol de Donald Trump en su estrategia geopolítica y volvió a plantear una lectura de bloques que ubica a la Argentina bajo el paraguas estadounidense. Ese alineamiento, que Milei sostiene como “indispensable”, tensiona relaciones con otros actores internacionales y reabre debates sobre autonomía y soberanía.
Malvinas en el centro del debate
Consultado sobre las Islas Malvinas, Milei enfatizó que la recuperación debe darse exclusivamente por vía diplomática y que un acercamiento comercial con el Reino Unido podría mejorar el clima para avanzar en reclamos futuros.
Pero Downing Street lo desmintió de inmediato: la soberanía “no es negociable”, recordaron, citando el referéndum de 2013 donde los isleños votaron por mantenerse bajo dominio británico.
Veteranos del conflicto bélico alertaron al medio inglés que una modernización del ejército argentino podría reactivar tensiones, mientras que exoficiales británicos reconocieron preocupación ante la posibilidad de que la Argentina adquiera “armas nuevas e inteligentes”.
Un giro diplomático sin consenso interno
La revelación exhibe un movimiento diplomático relevante del gobierno de Milei, realizado sin consulta pública y que ahora queda bajo escrutinio. Las dudas no pasan solo por la cuestión militar, sino por el mensaje político: acercarse a la potencia con la que la Argentina mantiene un conflicto de soberanía abierto, sin una estrategia explícita y sin diálogo interno, tiene consecuencias.
Y lo que está en juego no es menor: defensa, soberanía, Malvinas y la política exterior del país.
