Bullrich judicializa el fútbol y suma un nuevo show político del gobierno de Milei
La ministra y referente clave del mileísmo denunció a Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino ante la CONMEBOL, en una ofensiva que mezcla discurso anticorrupción, oportunismo político y un nuevo intento del oficialismo por intervenir espacios ajenos al poder Ejecutivo
Patricia Bullrich volvió a ubicarse en el centro de la escena con una denuncia rimbombante, esta vez contra la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino.
La funcionaria y figura emblemática del gobierno de Javier Milei presentó una acusación ante el Comité de Ética de la CONMEBOL contra Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, denunciando presuntas irregularidades en el manejo de fondos.
La presentación fue difundida por la propia Bullrich en redes sociales, con un tono grandilocuente y acusatorio, donde habló de una supuesta “mafia” en la AFA. Sin embargo, más allá de las consignas, la denuncia se inscribe en una estrategia política ya conocida: el uso selectivo de la justicia y del discurso anticorrupción como herramienta de confrontación y distracción, una marca registrada del actual oficialismo.
Desde el entorno del fútbol y de distintos espacios políticos señalaron que la movida de Bullrich no es inocente ni aislada.
Llega en un contexto donde el Gobierno nacional enfrenta crecientes cuestionamientos por el ajuste, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la conflictividad social. En ese marco, poner al fútbol en el centro del escándalo aparece como una maniobra funcional para correr el foco del deterioro económico y social que atraviesa el país bajo la gestión Milei.
En su escrito, Bullrich plantea dudas sobre el destino de los ingresos por publicidad, premios internacionales y giras de la Selección Argentina, además de cuestionar gastos de viajes y contrataciones.
También apunta contra la empresa Sur Finanzas, sugiriendo un presunto sistema de favores y manejo discrecional de deudas de clubes.
No obstante, la denuncia no aporta pruebas concluyentes, sino una serie de interrogantes y sospechas que ahora pretende que investigue la CONMEBOL. Especialistas en derecho deportivo advierten que se trata más de una denuncia política que de una presentación jurídica sólida.
El trasfondo no pasa desapercibido: Bullrich es hoy una de las principales ejecutoras del rumbo del gobierno libertario, un espacio que predica la no intervención del Estado pero avanza con injerencias constantes en sindicatos, universidades, medios, organismos y ahora también en el fútbol, una de las instituciones más populares del país.
“La lista de irregularidades es interminable”, escribió Bullrich. Pero las críticas no tardaron en llegar: desde distintos sectores recordaron los silencios del oficialismo frente a negociados propios, el aumento de gastos reservados, los escándalos en áreas sensibles del Estado y la falta de transparencia en decisiones clave del Gobierno nacional.
Mientras tanto, la AFA no emitió una respuesta formal, aunque fuentes cercanas a la conducción interpretan la denuncia como un intento de disciplinamiento político y una señal más del clima de confrontación permanente que impulsa el mileísmo.
Una vez más, el gobierno de Javier Milei elige el camino del conflicto, la denuncia mediática y el golpe de efecto, en lugar de ofrecer soluciones concretas a los problemas reales de los argentinos. Esta vez, el blanco fue el fútbol. Mañana, quién sabe.
