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Milei reúne a sus ministros en Olivos mientras el Presupuesto se desarma en el Congreso

En medio de una creciente fragilidad política, derrotas legislativas encubiertas y tensiones con aliados clave, el presidente Javier Milei convocó a una cena con su Gabinete en la Quinta de Olivos con el Presupuesto 2026 como eje central de una gestión que empieza a mostrar fisuras.
El encuentro, previsto para la noche de este lunes, fue presentado oficialmente como una reunión informal de cierre de año.

Sin embargo, puertas adentro del Gobierno reconocen que la preocupación central pasa por el futuro inmediato del Presupuesto, las dificultades para disciplinar a los bloques aliados en el Senado y el desgaste que dejó la fallida estrategia parlamentaria en Diputados.
Milei llegará a la mesa de Olivos luego de una semana marcada por retrocesos políticos: perdió el controvertido Capítulo XI del Presupuesto —que incluía la derogación del financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad—, tensó la relación con gobernadores que hasta hace poco acompañaban sin objeciones y abrió un frente de conflicto innecesario con el PRO por la designación de autoridades en la Auditoría General de la Nación.
A pesar del discurso triunfalista del oficialismo, lo cierto es que el Presidente se vio obligado a admitir que no vetará el Presupuesto, resignando parte de su plan original y apostando ahora a una reasignación discrecional de partidas para sostener el mantra del “déficit cero”, aun cuando ello implique nuevos recortes por fuera del debate parlamentario.
La cena contará con la presencia de todos los ministros, además de Karina Milei y el asesor todoterreno Santiago Caputo, figuras cada vez más influyentes en un esquema de poder altamente concentrado y con escaso margen para la disidencia interna. También participarán Patricia Bullrich y Martín Menem, dos piezas clave en la estrategia política de un gobierno que necesita mostrar orden hacia adentro para no perder control hacia afuera.
No pasará desapercibida la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, marginada del núcleo de decisiones desde hace más de un año, ni la salida de Guillermo Francos, reemplazado por Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete, un cambio que lejos de fortalecer la gestión dejó expuesta la improvisación con la que Milei reconfigura su equipo.
Mientras el Presidente se prepara para hacer un balance de la primera mitad de su mandato, el contexto es menos favorable que el relato oficial: inflación en baja, sí, pero con ajuste brutal; superávit fiscal sostenido a fuerza de recortes sociales; aliados políticos molestos; y un Congreso cada vez menos dispuesto a convalidar decisiones tomadas “entre gallos y medianoche”.
La cena en Olivos será, más que un brindis de fin de año, un intento de Milei por reordenar una tropa que empieza a mostrar señales de desgaste, en un escenario donde el discurso de la épica libertaria choca cada vez más con la realidad de la política y sus límites.

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