Presupuesto 2026: sin Milei ni Karina, la Rosada busca apagar el incendio que dejó el ajuste
Presupuesto 2026: sin Milei ni Karina, la Rosada busca apagar el incendio que dejó el ajust
En medio de un clima de creciente desorden político y tras una semana marcada por derrotas legislativas y contradicciones públicas, el Gobierno nacional intenta recomponer su estrategia para lograr la sanción del Presupuesto 2026. La reunión clave de este lunes en Casa Rosada volvió a exponer una postal llamativa: el presidente Javier Milei y su hermana Karina estuvieron ausentes, mientras el Ejecutivo enfrenta uno de los momentos más delicados de su gestión.
El encuentro fue encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien debió ponerse al frente de una mesa política golpeada por la improvisación oficialista y el desgaste generado por el intento fallido de imponer, a último momento, la derogación del financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad. Dos temas de alta sensibilidad social que terminaron detonando alianzas y dejando al Gobierno en evidencia.
Según pudo saber la agencia Noticias Argentinas, Milei se encontraba en la Casa Rosada pero optó por correrse del debate político, limitándose a una actividad protocolar con un coro evangélico. Karina Milei, pieza central del armado libertario, tampoco participó. La ausencia de ambos fue interpretada por distintos sectores como una señal de desconexión frente a un escenario que exige conducción política y diálogo, dos atributos que el Presidente parece seguir rechazando.
Mientras tanto, el Gobierno delegó las negociaciones en un grupo de funcionarios que intenta ordenar un frente interno cada vez más fragmentado. Participaron del encuentro Diego Santilli, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt. Todos ellos quedaron a cargo de reparar el daño político que dejó una sesión en Diputados caótica, marcada por pases de factura, gobernadores molestos y un oficialismo sin reflejos.
En Balcarce 50 reconocen, por lo bajo, que el problema no fue solo la derrota parlamentaria, sino la forma. “La dinámica se volvió a desordenar. No es algo que nos sirva”, admitió una fuente con despacho en la Casa Rosada. La frase resume el estado de situación de un gobierno que predica orden fiscal, pero gobierna con desorden político.
El intento de imponer el capítulo XI del Presupuesto —decisión atribuida directamente a Milei y al ministro Luis Caputo— terminó aislando al Ejecutivo incluso de aliados circunstanciales. Gobernadores que hasta ahora acompañaban el rumbo económico optaron por marcar un límite frente a un ajuste que impacta de lleno en educación, discapacidad y políticas sociales.
Pese a haber instalado inicialmente la idea de un posible veto, el propio Milei debió retroceder y admitir públicamente que el Presupuesto con media sanción le resulta conveniente. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: el Presidente volvió a exhibir una conducción errática, con mensajes contradictorios y una tendencia a responsabilizar a otros por decisiones que nacen en su propio despacho.
El trasfondo es claro: el Gobierno libertario insiste en cerrar el año con una ley de Presupuesto para blindar el déficit cero, pero lo hace a costa de tensar al máximo el sistema político y de vaciar de contenido cualquier noción de consenso. Mientras tanto, la agenda social queda relegada y el ajuste se profundiza, incluso cuando el propio oficialismo reconoce que no cuenta con mayorías sólidas.
Con el tiempo en contra y un Congreso cada vez menos tolerante a las imposiciones, La Libertad Avanza intenta “barajar y dar de nuevo”. Pero la pregunta que empieza a ganar fuerza es si Milei está dispuesto a asumir el costo político de su propio modelo, o si seguirá ausentándose cuando las decisiones generan conflicto.
Por ahora, la Rosada sigue encendida. Pero el Presidente, una vez más, eligió mirar desde lejos.
