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Malvinas, entre el discurso firme y la diplomacia alineada de Milei

El presidente Javier Milei volvió a referirse a la cuestión Malvinas y calificó la soberanía argentina sobre las islas como “innegociable”, durante una entrevista concedida al diario británico The Telegraph. Sin embargo, sus declaraciones quedaron enmarcadas en un discurso más amplio de alineamiento geopolítico que despierta interrogantes.

“Todo lo que pueda hacerse para mejorar el comercio lo haré, teniendo en cuenta los riesgos geopolíticos”, sostuvo el mandatario, al tiempo que aseguró que “nunca” renunciará al reclamo argentino sobre las islas. La afirmación, realizada ante un medio del Reino Unido, se dio en un contexto donde Milei prioriza relaciones estratégicas con potencias occidentales, especialmente Estados Unidos.

En la entrevista, el Presidente volvió a manifestar su admiración por el expresidente norteamericano Donald Trump y ratificó su alineamiento con Washington, mientras endureció su discurso contra gobiernos latinoamericanos, en especial el de Venezuela. Milei calificó a Nicolás Maduro como un dirigente que “utilizó los recursos del Estado para expandir el comunismo en el continente”, y sostuvo que el mundo sería “un lugar mejor” sin los regímenes de Venezuela y Cuba.

El mandatario también planteó su visión sobre el escenario internacional, al señalar que el debate actual ya no gira en torno a la globalización, sino a la disputa geopolítica entre bloques de poder. En ese marco, describió un mundo dividido entre la influencia de China, Rusia y Estados Unidos, ubicándose claramente dentro de la órbita norteamericana.

Finalmente, Milei volvió a recurrir a una autoevaluación grandilocuente de su gestión y aseguró que su administración es “el mejor gobierno de la historia”, ratificando el rumbo económico adoptado desde el inicio de su mandato.

Mientras el Presidente insiste en una retórica firme sobre Malvinas, sus definiciones diplomáticas y alianzas estratégicas abren el debate sobre cuánto pesan los gestos discursivos frente a una política exterior fuertemente condicionada por alineamientos ideológicos y económicos.

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