Tras el Presupuesto, Milei explora acuerdos políticos con gobernadores dialoguistas
Luego de la aprobación del Presupuesto 2026 y de la Ley de Inocencia Fiscal en el Senado, el presidente Javier Milei comenzó a delinear un esquema de entendimientos políticos con distintos gobernadores que, desde el inicio de su gestión, mostraron disposición al diálogo y a la construcción de consensos institucionales.
Entre los mandatarios con los que la Casa Rosada mantiene una relación fluida aparecen Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Hugo Passalacqua (Misiones), según reveló el portal Infobae. Se trata de gobernadores que acompañaron iniciativas clave del Ejecutivo nacional y facilitaron el avance legislativo de proyectos centrales para la gestión libertaria.
Las negociaciones que permitieron destrabar la aprobación del Presupuesto y la Inocencia Fiscal fueron encabezadas por una mesa política integrada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a Diego Santilli y Patricia Bullrich. Ese trabajo previo permitió ordenar demandas provinciales y construir los consensos necesarios para un resultado favorable en el Congreso.
Con ese escenario, en el oficialismo consideran que se abre una nueva etapa política, en la que Milei buscará ampliar su base de acuerdos de cara a los desafíos electorales de 2027, tanto a nivel nacional como en las provincias. El respaldo obtenido en las elecciones legislativas de octubre fortaleció al Presidente, que ahora se siente en condiciones de profundizar una estrategia de alianzas territoriales.
En ese marco, desde el entorno presidencial destacan el rol de algunos gobernadores en la etapa inicial del gobierno. “Sin el acompañamiento a leyes fundamentales como la Ley Bases, el blanqueo o la moratoria, hubiera sido muy difícil avanzar con el programa económico”, reconoció un funcionario nacional en declaraciones a Infobae.
El caso de Salta es visto como uno de los ejemplos más claros de ese vínculo político. Además del acompañamiento legislativo, el gobernador Sáenz es valorado por su capacidad de diálogo con otros representantes provinciales, en un contexto donde el Gobierno nacional busca garantizar gobernabilidad sin mayoría propia.
La experiencia de las últimas sesiones en el Senado funcionó, para la Casa Rosada, como una prueba de fuego que permitió medir lealtades, ordenar reclamos y ensayar posibles acuerdos futuros. Un primer paso en un tablero político que Milei intenta reconfigurar con miras al mediano plazo.
