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Depredación y esclavitud en el Mar Argentino: EE.UU. sanciona a un barco chino y expone la complicidad regional

La sanción impuesta por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos al buque pesquero chino Zhen Fa 7 reaviva una problemática que Argentina no puede seguir ignorando: la depredación del Mar Argentino y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos en altamar, con puertos cómplices y gobiernos que miran hacia otro lado.

La embarcación, especializada en pesca potera (principalmente calamar), fue detectada faenando detrás de la milla 200, en el borde de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina. Estados Unidos no solo incautó su carga, sino que lo sancionó por prácticas aberrantes: trabajo esclavo, violencia sexual, encierro de la tripulación, negación de asistencia médica y condiciones infrahumanas. El caso más estremecedor es el del marinero indonesio Daniel Aritonang, quien falleció tras días de sufrimiento y abandono a bordo.

El Zhen Fa 7 operó durante más de una década en aguas sudamericanas, incluyendo las del Atlántico Sur. Su base principal fue el puerto de Montevideo, una terminal conocida entre especialistas por su permisividad: sin inspecciones, sin exigencias mínimas de legalidad o respeto por los derechos laborales. Una “tierra de nadie” legal que favorece a la pesca INDNR (ilegal, no declarada y no reglamentada).

Argentina, víctima y rehén de su inacción

Mientras Uruguay facilita logística a flotas depredadoras, provincias como Santa Cruz firmaron acuerdos con empresas chinas en enero de este año, desoyendo las denuncias internacionales sobre abusos y saqueo de recursos. Esta desconexión entre lo económico y lo ambiental, entre lo nacional y lo provincial, refleja una falta de estrategia y soberanía que pone en riesgo a nuestros pescadores, nuestra biodiversidad y nuestras divisas.

La pesca INDNR no es solo un problema ambiental: destruye economías locales, empuja a la informalidad y vulnera derechos humanos de trabajadores que a menudo son víctimas del tráfico de personas. La Argentina ha aprobado dos tratados fundamentales (el de la OMC contra los subsidios ilegales y el de la OMI para la seguridad en la pesca), pero el Poder Ejecutivo aún no los ha ratificado. La demora es inaceptable.

Silencio oficial, avance extranjero

Que sea Estados Unidos —y no Argentina— quien sancione estas prácticas, habla de una debilidad estructural en la defensa de nuestros intereses marítimos. El Mar Argentino es saqueado año tras año, mientras los controles son laxos y las decisiones políticas, tardías o inexistentes.

Milko Schvartzman, experto del Círculo de Políticas Ambientales, lo resumió sin rodeos: “Esta sanción al Zhen Fa 7 demuestra cómo algunos puertos son cómplices. La Argentina debería ratificar el acuerdo de la OMC y así tendríamos menos de estos casos”. La evidencia es clara, las herramientas están disponibles. Solo falta decisión.

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