Sospechas en Salud: investigan posibles fraudes en el examen de residencias médicas y apuntan a rendimientos “inexplicables”
El Ministerio de Salud de la Nación encendió las alarmas tras detectar irregularidades en los resultados del Examen Único de Residencias Médicas realizado el pasado 1 de julio en el Parque Roca, en la Ciudad de Buenos Aires.
La prueba, en la que participaron más de 8.000 profesionales de todo el país y del exterior, dejó un sabor amargo: al menos 200 exámenes presentan “desempeños que no se condicen con los antecedentes académicos” de los postulantes.
La lupa está puesta, sobre todo, en un grupo de médicos extranjeros —especialmente de Ecuador y Colombia— que obtuvieron puntajes extraordinarios, muy por encima de lo esperable según sus promedios universitarios o el rendimiento en otras evaluaciones similares.
El caso más notorio es el de un postulante que sacó 95 puntos en el examen nacional y apenas 45 dos días antes en el Hospital Británico. Una diferencia de 50 puntos que, como mínimo, exige explicaciones.
Desde la cartera sanitaria aseguran que la revisión sigue en curso, aunque se evalúan decisiones administrativas si se confirman irregularidades graves. Lo concreto es que nueve egresados de la Universidad Técnica de Manabí —que representaron apenas el 0,02% del total de postulantes— lograron ubicarse entre los 27 mejores puestos del ranking. Un resultado tan inusual como estadísticamente sospechoso.
Lo mismo ocurrió con postulantes de otras casas de estudio de escaso reconocimiento internacional, como la Universidad de Boyacá y la Universidad Tecnológica de Pereira (ambas de Colombia), cuyos egresados también escalaron a los primeros puestos.
El dato es contundente: más de 30 extranjeros superaron los 88 puntos, cuando en años anteriores —según reconocieron fuentes oficiales— apenas lograban entrar en el top 500.
El examen se realizó en el marco del Concurso Unificado para Medicina, que otorga cinco puntos adicionales a quienes hayan estudiado en universidades argentinas.
Sin embargo, ni siquiera ese beneficio logró compensar los rendimientos atípicos de algunos postulantes foráneos, lo que alimenta la sospecha de que podría haberse producido una filtración o un fraude estructural.
El Ministerio no confirmó por ahora ninguna conclusión definitiva, pero el impacto institucional es evidente.
No solo se cuestiona la legitimidad del examen —instrumento clave para el ingreso al sistema de salud pública—, sino que se abre una nueva discusión sobre los controles, la transparencia y la igualdad de condiciones en un sistema que, se supone, debe priorizar el mérito y la formación de calidad.
La pregunta, entonces, no es solo qué pasó en el Parque Roca, sino si el Estado está en condiciones de garantizar que quienes ingresen a formarse en hospitales públicos estén realmente preparados para asumir esa enorme responsabilidad.
Porque cuando la salud está en juego, no hay margen para atajos.
