Mientras Milei impone aumentos del 1 %, La Rioja otorga un 16 % para defender el bolsillo de los estatales
Mientras el presidente Javier Milei se jacta de haber logrado “déficit cero” a costa del ajuste brutal sobre jubilados, estatales y provincias, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, decidió avanzar con un aumento del 16 % para los salarios más bajos, en abierta contradicción con el “modelo motosierra” que promueve la Casa Rosada.
Milei congela salarios y asfixia a las provincias
Desde Nación, Milei ordenó que el incremento salarial sea solo del 1 % para la administración pública nacional, una cifra que representa una bofetada para millones de trabajadores frente a una inflación interanual que sigue por arriba del 270 %.
No solo congela salarios: Milei también eliminó el Fondo de Incentivo Docente, el Fondo Compensador del Transporte y frenó las transferencias discrecionales, desfinanciando la salud, la educación, el transporte público y los programas sociales en todas las provincias.
Incluso, el propio Quintela reveló que Milei le dijo en una reunión:
“Te voy a dejar sin un peso”.
Una frase que resume el nivel de autoritarismo fiscal del presidente y su desprecio por el federalismo.
La Rioja eligió un camino diferente
Pese al castigo financiero, el gobierno riojano anunció:
- Un aumento del 4,5 % al básico.
- Una suma fija remunerativa de $80.000 para empleados públicos.
- Un refuerzo de $40.000 para becarios y contratados.
Esto equivale a un 16 % de mejora real en los ingresos para los trabajadores con menor salario, especialmente en áreas críticas como Salud, Justicia, Educación y Seguridad.
El contraste no podría ser más claro
Mientras Milei ataca el empleo público, congela paritarias, desprecia el federalismo y profundiza la desigualdad, La Rioja demuestra que es posible gobernar con sensibilidad social, incluso en medio de restricciones.
En palabras del gobernador Quintela:
“No es un gasto, es una inversión en nuestra gente. No vamos a ser cómplices del ajuste inhumano de este gobierno nacional”.
Esta medida muestra que el ajuste de Milei no es la única salida y que aún existen gobiernos provinciales dispuestos a defender el poder adquisitivo y no arrodillarse ante el fanatismo ideológico del presidente.
