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Crónica del Mileísmo en caída libre: Pablo López niega todo y acusa a su propio espacio de operar en su contra

El escándalo que sacude al Concejo Deliberante de Salta capital y salpica de lleno a La Libertad Avanza sumó este jueves un nuevo capítulo.

Pablo López, el concejal denunciado por extorsión y violencia de género, se presentó ante la Comisión de Disciplina y Juicio Político para negar rotundamente los hechos, rechazar los audios viralizados y —lo más grave— señalar que todo podría tratarse de una operación política armada desde adentro de su propio espacio político.

“Los audios no son míos”, sostuvo López en su descargo escrito, en una defensa que no solo pone en duda las pruebas, sino que apunta directamente a una interna feroz dentro del espacio libertario, revelando fisuras y traiciones propias de un proyecto político sin estructura, sin conducción, y sin ética.

Su abogado fue más contundente aún: “No es su voz, y la fiscalía deberá probar lo contrario si así lo considera”.Además, confirmó que no existe imputación formal hasta el momento, y que la relación con la denunciante nunca se negó, pero sí los hechos denunciados.

Este episodio no solo expone a un dirigente individual, sino que deja en evidencia el estado de descomposición política del mileísmo en Salta, donde el show mediático, las internas salvajes y las operaciones se imponen sobre la seriedad institucional.

En lugar de dar respuestas claras, La Libertad Avanza se desangra entre escándalos y silencios, mientras sus representantes se disputan poder con las mismas prácticas que decían venir a erradicar.

López sigue en funciones como concejal, a pesar de haber presentado una renuncia que fue rechazada por el Concejo y que su abogado calificó como “inexistente” en términos legales. Mientras tanto, el proceso disciplinario sigue su curso, y la causa penal continúa en etapa preliminar.

El caso López no es un hecho aislado. Es un espejo de lo que sucede cuando se juega con la antipolítica y se improvisa con discursos de odio, marketing y redes sociales. Es el resultado de haber elegido a dedo candidatos sin formación, sin escrúpulos y sin compromiso con lo público.

Y lo más preocupante: no se trata de una denuncia externa, ni de una jugada de otro partido. Se trata, según el propio concejal, de una maniobra interna. Es el Mileísmo operando contra el Mileísmo.

Una vez más, el “nuevo orden” libertario demuestra que no tiene nada de nuevo, y que lo único que ordena son sus propias ambiciones personales.

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