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Cúneo Libarona, atrapado por su propia trama: lobby, abusadores y la justicia como moneda de cambio

El ministro de Justicia del gobierno de Javier Milei enfrenta múltiples denuncias tras conocerse una grabación donde se ofrece como gestor del exespía Tim Ballard, acusado de abuso sexual.

El escándalo arrastra a Comodoro Py y vuelve a dejar al descubierto el entramado de poder, negocios turbios y complicidades dentro de La Libertad Avanza.

El gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el ojo de la tormenta, y esta vez, por el que debería ser uno de sus pilares institucionales: el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona.

Una grabación difundida por el canal C5N revela al funcionario ofreciéndose como intermediario y facilitador judicial ante Timothy Ballard, un exagente de inteligencia estadounidense con 23 denuncias por abuso sexual.

En el video, se lo escucha prometer leyes a medida y acceso a jueces, académicos y periodistas.

La escena no solo muestra una clara desviación institucional —un ministro convertido en lobbista de un extranjero acusado de delitos graves—, sino que confirma las advertencias de sectores judiciales, académicos y organismos de derechos humanos: en la gestión libertaria, la Justicia está siendo usada como herramienta de negocios y persecución ideológica.

La respuesta oficial fue tibia y evasiva. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intentó relativizar los hechos calificándolos como “una charla normal”, mientras que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, —con quien Ballard ya había tenido fricciones— había sido más directa al llamarlo “abusador” y afirmar que ella misma impidió un nuevo encuentro con el Presidente.

Sin embargo, la indignación no tardó en expresarse en los tribunales.

La Fundación La Alameda, acompañada por el abogado Rodolfo Yanzón, presentó una denuncia penal contra Cúneo Libarona por los delitos de abuso de autoridad, cohecho y tráfico de influencias.

A eso se sumó una denuncia colectiva firmada por organismos de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, APDH, Familiares y el exjuez Carlos Rozanski, entre otros referentes.

La presentación apunta a un patrón de conducta dentro del gobierno libertario: la utilización del aparato estatal para promover negocios privados e ideologías reaccionarias.

El caso Ballard, lejos de ser un accidente, expone el costado más oscuro del discurso “anticasta” de Javier Milei: mientras se ataca a los sectores más vulnerables y se desmontan derechos conquistados, se abren las puertas del Estado a personajes internacionales con intereses propios, dudosos antecedentes y vínculos con el extremismo religioso y político.

Ballard no es un desconocido para Milei. Se conocieron en febrero pasado durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Washington. Allí, el Presidente posó sonriente junto a él, y días después Ballard aterrizaba en Buenos Aires con promesas de colaboración contra la trata de personas.

Según crónicas periodísticas, incluso participó en operativos en Mar del Plata. Todo bajo el paraguas de fundaciones y convenios que no pasaron ningún control institucional.

En ese marco, la actitud de Cúneo Libarona adquiere una gravedad aún mayor. No solo se mostró dispuesto a intervenir en el sistema judicial por encargo de un extranjero acusado de delitos sexuales, sino que también se lo ve desestimando el trabajo de los fiscales y desconociendo proyectos en curso como la reforma del Código Penal. Peor aún, lo hace en nombre de una película —Sound of Freedom— que ha sido denunciada como herramienta de propaganda de la ultraderecha cristiana y conspiracionista.

El ministro ya venía erosionado dentro del propio gobierno. Su fallido intento de poner en marcha el sistema acusatorio fue resistido por los fiscales de Comodoro Py, quienes señalaron la falta de recursos técnicos y humanos.

“Quiso usar la implementación del acusatorio para sostenerse en el cargo”, admitió un juez federal. Ahora, en voz baja, varios magistrados se preguntan si podrá resistir.

Todo esto ocurre mientras el Presidente sigue sin emitir una palabra sobre el escándalo.

Una vez más, Milei guarda silencio frente a un hecho gravísimo que compromete a su ministro más cercano al poder judicial.

Un silencio que no sorprende: en el mismo video que ahora compromete a Cúneo Libarona, resuena una lógica que define a esta gestión.

La Justicia, la moral y los derechos no son principios, sino mercancías intercambiables según el interlocutor y el negocio de turno.

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