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Milei se victimiza tras los incidentes en Lomas de Zamora y culpa al kirchnerismo sin pruebas

El presidente Javier Milei intentó capitalizar políticamente los incidentes ocurridos durante su caravana por Lomas de Zamora, donde un grupo reducido de personas lanzó piedras y botellas contra el vehículo que lo trasladaba junto a su hermana Karina y dirigentes de La Libertad Avanza.

Lejos de condenar los hechos con seriedad institucional, Milei se limitó a insultar a la oposición y a instalar un nuevo eslogan de campaña.

Kukas tira piedras”, escribió el jefe de Estado en sus redes sociales, reduciendo la violencia a una chicana electoral, sin aportar ninguna prueba que vincule al kirchnerismo con el ataque.

Horas después, su portavoz Manuel Adorni, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el diputado José Luis Espert repitieron el libreto: acusar al principal partido opositor de organizar un atentado político.

Mientras tanto, el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, había pedido horas antes expresarse “en paz y con respeto a la democracia”, y volvió a insistir en que la ciudad es “Pueblo de la Paz”.

El contraste quedó expuesto: el discurso presidencial eligió la descalificación y la polarización, mientras los dirigentes locales reclamaban serenidad. En redes, dirigentes opositores señalaron que Milei “se esconde detrás de las piedras para no hablar del verdadero escándalo que golpea a su Gobierno: la causa de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, donde aparece mencionado su círculo más íntimo”.

Lejos de despejar dudas o dar explicaciones sobre los audios que comprometen a funcionarios y a su hermana Karina, Milei se refugió en el rol de víctima.

Una estrategia de manual para intentar correr del centro de la escena la creciente crisis de corrupción que amenaza con devorar a su gestión.

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