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La oposición se planta: busca arrebatarle a Milei el control del Presupuesto 2026 y evitar otro año sin cuentas claras

Con septiembre avanzando y el reloj parlamentario corriendo, la oposición en la Cámara de Diputados acelera una jugada política decisiva: tomar el control del debate del Presupuesto 2026 para impedir que el Gobierno de Javier Milei vuelva a gobernar con una simple prórroga.

Un tercer año consecutivo sin presupuesto aprobado ampliaría el margen de discrecionalidad del Ejecutivo en medio de un escenario delicado: estrés cambiario, vencimientos de deuda y un clima político cada vez más áspero.

En este contexto, Unión por la Patria (UP) evalúa incluso desplazar al libertario José Luis Espert de la presidencia de la Comisión de Presupuesto, y la misma suerte podría correr Nicolás Mayoraz en Asuntos Constitucionales.

El argumento opositor es claro: evitar que el oficialismo siga bloqueando debates incómodos con maniobras dilatorias en comisiones.

El movimiento se enmarca en una estrategia coordinada con los gobernadores, que ya mostraron los dientes: desde la sanción de la ley que ordena el reparto diario del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) hasta el impulso para coparticipar el impuesto a los combustibles.

El clima federal se recalienta. En Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua acudió a la Corte Suprema para reclamar la restitución de las pensiones por invalidez suspendidas “ilegítimamente”.

En Corrientes, el radicalismo celebró un triunfo arrollador que relegó al candidato libertario al cuarto lugar. En Salta, Gustavo Sáenz volvió a marcar distancia y reforzó lazos con el bloque Coherencia, integrado por exaliados del oficialismo.

La jugada opositora busca obligar al Gobierno a enviar el proyecto antes de fin de septiembre y abrir el debate antes de diciembre. Milei, en cambio, apuesta a dilatar la discusión hasta después de las legislativas de octubre, confiado en que un buen resultado electoral mejore su posición en el Congreso.

La pulseada por el Presupuesto 2026 será uno de los capítulos más duros del año político: de un lado, un Gobierno que se aferra a la discrecionalidad del ajuste; del otro, una oposición que quiere ponerle límites a Milei y ordenar las cuentas del Estado con una mirada federal.

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