Milei y Caputo ponen en duda la democracia: ahora cuestionan las elecciones de medio término
El ministro de Economía, respaldado por el presidente y el titular del Banco Central, calificó de “ridiculez” votar cada dos años.
El mensaje expone el malestar del Gobierno tras la derrota electoral y abre la puerta a un intento de concentrar el poder con menos controles.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, volvió a encender la polémica con declaraciones que cuestionan directamente la tradición democrática argentina.
En el programa de streaming Las Tres Anclas, espacio habitual para los funcionarios del oficialismo, el titular de Hacienda no dudó en calificar de “ridiculez” la realización de elecciones legislativas cada dos años.
“Estoy en contra. En nuestro país que haya elecciones cada dos años es una ridiculez. Más allá de si es plan de estabilización o no, es un costo altísimo, a la sociedad no le interesa y es algo que para mí habría que revisar”, afirmó con dureza.
Caputo dejó entrever que la incomodidad del Gobierno con el calendario electoral responde a la necesidad de “gobernabilidad”, en un claro gesto de molestia tras la amplia derrota que sufrió Milei en las urnas en Buenos Aires.
Según el ministro, “se sobredimensionaron las elecciones provinciales y creo que se están sobredimensionando las de octubre”, restando importancia a la voluntad popular.
La postura fue respaldada por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien coincidió con su jefe de gabinete económico al señalar que “es frágil la situación para tener elecciones cada dos años, tiene que haber consensos básicos que no te desestabilicen”.
Lejos de ser un debate técnico, estas declaraciones revelan la incomodidad del Gobierno libertario con los mecanismos de control democrático.
Milei, que llegó al poder con un discurso contra la “casta”, ahora muestra su cara más autoritaria: un proyecto político que busca gobernar sin los contrapesos institucionales que garantizan los comicios de medio término.
El propio Caputo intentó maquillar sus palabras hablando de reformas “espectaculares” que, según él, “son todas esas cosas que la gente pide”.
Sin embargo, la señal es clara: tras el revés electoral, Milei y su equipo económico plantean reducir la frecuencia de las elecciones para consolidar su poder y evitar la rendición de cuentas.
La frase de Caputo no pasó desapercibida y alimenta un clima de preocupación en la oposición y en amplios sectores de la sociedad.
La democracia argentina, construida con décadas de luchas, aparece hoy bajo la lupa de un gobierno que, entre recortes, ajustes y derrotas, ya empieza a mirar las urnas como un obstáculo antes que como la esencia de la soberanía popular.
