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IMPACTO, JUSTICIA Y UN MENSAJE CLARO CONTRA LA IMPUNIDAD

El veredicto en el caso Cecilia Strzyzowski no solo cierra uno de los juicios más crudos de los últimos años. Envía un mensaje que el país entero necesitaba escuchar: el poder político, económico o territorial NO garantiza impunidad.

César Sena, su madre Marcela Acuña y Emerenciano Sena fueron declarados culpables.
Culpables por matar, por encubrir, por mentir, y por creer que podían usar su estructura piquetera y su influencia para borrar una vida y manipular a la Justicia.

Esta vez no pudieron.

No hubo “falta de cuerpo” que alcanzara como excusa.
No hubo discurso social, ni relato militante que lavara culpas.
No hubo presión política capaz de torcer la decisión de un jurado popular que escuchó, revisó y deliberó durante más de 24 horas.

El país les dijo: Cecilia no está sola. Cecilia no desapareció. A Cecilia la mataron. Y van a pagar.

Y esto también es importante:

El veredicto deja expuesto un modelo de poder oscuro, con lógicas feudales, que mezcló militancia, sometimiento y violencia. Y lo destruye en su corazón.

Ahora solo falta que las condenas sean ejemplares.
Para que en Chaco, en Salta, en Buenos Aires o donde sea, nadie más crea que puede matar y seguir dando órdenes en un barrio, en un movimiento o en un acto político.

Justicia no es solo una palabra.
Hoy, para Cecilia, empezó a ser una realidad.

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