Milei festeja aviones mientras el país no llega a fin de mes
El Gobierno salió a celebrar la llegada de los primeros F-16 como si fuese un logro histórico, mientras la gente vive una realidad totalmente distinta: inflación que no afloja, salarios pulverizados, jubilados al límite y provincias ahogadas.
Milei va a Río Cuarto a sacarse fotos con aviones usados, comprados por 650 millones de dólares, en un país donde faltan medicamentos en hospitales, cierran comercios todos los días y la inseguridad crece sin control.
Hablan de “capacidad supersónica”, pero lo que vuela supersónico es el ajuste, no la defensa nacional.
Mientras anuncian vuelos rasantes para “hacer historia”, lo único que se viene rasante es el nivel de vida de los argentinos.
Y mientras hablan de soberanía, compran equipamiento condicionado por Estados Unidos, pagando cifras que ningún argentino común puede siquiera imaginar.
Milei elige el show:
✖ Aviones para la foto.
✖ Gasto millonario en plena crisis.
✖ Prioridades desordenadas.
La Argentina real no necesita misiones de interdicción aérea: necesita comida, trabajo y un gobierno que piense en su gente antes que en su espectáculo.
