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La fiscal de EE. UU. confirmó la imputación de Maduro por narcoterrorismo y crece la tensión regional

La fiscal general de los Estados Unidos, Pamela Bondi, confirmó la imputación del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, en una decisión que profundiza la crisis diplomática entre Washington y Caracas y reaviva el debate internacional sobre los límites de la intervención extranjera.

Según expresó Bondi en una declaración oficial difundida en redes sociales, Maduro fue acusado de conspiración para narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, además de otros delitos vinculados al crimen organizado transnacional. “Pronto enfrentarán toda la fuerza de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”, afirmó la funcionaria.

La fiscal general destacó el rol del gobierno norteamericano y de las fuerzas militares involucradas en el operativo, al agradecer expresamente al presidente Donald Trump “por tener el coraje de exigir rendición de cuentas en nombre del pueblo estadounidense”, y calificó la captura como una misión “altamente exitosa”.

Maduro fue detenido durante un operativo militar a gran escala llevado adelante por el Ejército de Estados Unidos en la madrugada del sábado, que incluyó bombardeos y sobrevuelos en distintos puntos estratégicos de Caracas, como las bases militares de La Carlota y Fuerte Tiuna. El propio Trump confirmó la operación a través de su red Truth Social, donde celebró la captura del mandatario venezolano y su traslado fuera del país.

El líder chavista es señalado por la justicia estadounidense como jefe del denominado “Cartel de los Soles”, una organización incluida en la lista de grupos narcoterroristas, y acusado de mantener vínculos con organizaciones armadas como las FARC, utilizando el narcotráfico con fines políticos.

Mientras tanto, la Unión Europea pidió “moderación” ante el arresto, y distintos gobiernos y organismos internacionales siguen con atención la evolución del conflicto, que marca un punto de inflexión en la ya deteriorada situación venezolana.

El silencio cómplice de Milei

En Argentina, el episodio volvió a dejar expuesta la política exterior del presidente Javier Milei, caracterizada por un alineamiento automático e incondicional con Estados Unidos. Lejos de expresar una postura prudente o de defender los principios básicos del derecho internacional, el Gobierno nacional optó por respaldar tácitamente una intervención militar extranjera, incluso cuando esta implica la captura forzada de un jefe de Estado.

Para amplios sectores políticos y diplomáticos, esta actitud consolida a la Argentina como un actor subordinado, sin voz propia en la región y dispuesto a avalar cualquier decisión de Washington, aun cuando ello profundice la inestabilidad en América Latina. Una vez más, Milei elige pararse como espectador entusiasta de las decisiones de Trump, renunciando a una política exterior soberana y al rol histórico del país en la defensa del principio de no intervención.

Con información de Infobae.

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