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Decisión clave: el Papa designó al nuevo embajador del Vaticano en la Argentina

“Habemus Legatum”. Es una expresión no tan emocionante como cuando en 2013 escuchamos “Habemus Papam”, pero igualmente llega desde el Vaticano. En ese momento, el cardenal Jorge Bergoglio era consagrado como “Francisco”, el primer papa argentino. Ahora, su sucesor, León XIV, acaba de nominar al nuncio apostólico para nuestro país. Es decir, a la figura del próximo embajador de la Santa Sede en la Argentina.

Se trata del arzobispo Michael Wallace Banach, de 63 años, también estadounidense como el sucesor de Francisco. Es considerado un diplomático clásico, moderado y con capacidad de diálogo político.

Uno de sus últimos destinos en la diplomacia vaticana fue la dura Hungría de Viktor Orbán, admirado por Donald Trump y también apreciado por el presidente argentino. Pese a que las ideas del papa León XIV no coinciden en muchos temas con el pensamiento de Orbán – ya fuera del poder -, el trabajo de Banach mantuvo un perfil técnico y reservado.

También tuvo una misión especial durante el papado de Francisco en Papúa Nueva Guinea, el lugar del último viaje al exterior del papa argentino.

Además, Banach tiene otro valor importante para el país. Es un arzobispo del círculo cercano del Papa que acaba de cumplir un año en su misión apostólica. Podría ser un vínculo más que acertado para producir lo que en su momento adelantó el cardenal de Uruguay: una próxima visita a la región del sucesor de Francisco que lo traiga a la Argentina.

En un viaje que podría incluir Uruguay, Perú – donde el actual Papa vivió 12 años y desde allí estuvo al menos dos veces en la Argentina – y, por supuesto, nuestro país.

Quién es el nuevo nuncio apostólico en la Argentina
El arzobispo Michael Wallace Banach será el nuevo nuncio apostólico en la Argentina, es decir, el representante diplomático de la Santa Sede en el país. La decisión fue tomada por León XIV y marca uno de los primeros movimientos importantes del nuevo pontífice para América Latina.

Banach nació en 1962 en Worcester, Massachusetts, en los Estados Unidos, y tiene 63 años. Fue ordenado sacerdote en 1988 y, pocos años después, ingresó al servicio diplomático del Vaticano, una de las estructuras más reservadas e influyentes de la Iglesia Católica. Estudió Derecho Canónico y desarrolló casi toda su carrera dentro de la diplomacia vaticana, lejos del perfil mediático de otros obispos o cardenales más vinculados a debates públicos.

Su trayectoria incluye destinos complejos y estratégicos. Trabajó en Bolivia, Nigeria y en la Secretaría de Estado del Vaticano. También representó a la Santa Sede ante organismos internacionales en Viena, donde participó en discusiones vinculadas al desarme nuclear, seguridad internacional y conflictos diplomáticos. Más tarde fue nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea, Senegal, Mauritania, Cabo Verde y Hungría.

Personaje central en el viaje de Francisco a Hungría
En el viaje de Francisco a Hungría, en segunda visita oficial (del 28 al 30 de abril de 2023) tuvo oportunidad de trabajar estrechamente con el papa argentino. Banach era el nuncio apostólico en ese país y fue el encargado de organizar los actos, recorridos y misas que celebró en ese lugar. En ese viaje se reunió con el entonces primer ministro Viktor Orbán, autoridades políticas, obispos, refugiados y jóvenes. También celebró una misa masiva en Budapest. Su estilo clásico de la escuela diplomática vaticana le permitió tener un diálogo fluido en ese momento, ya que las ideas políticas de Orban no “comulgaban” en gran medida con líneas del papa Francisco. En especial por el tema de las minorías y los inmigrantes.

También conoció de cerca a Jorge Bergoglio en otras circunstancias. Durante el pontificado de Francisco tuvo distintas misiones relevantes y fue parte del esquema diplomático que acompañó varias iniciativas internacionales del papa argentino. Su experiencia en Papúa Nueva Guinea cobró especial importancia porque ese país fue uno de los últimos destinos internacionales visitados por Francisco antes de su muerte.

¿Nexo para un viaje pastoral de León XIV a la Argentina?
Su llegada a la Argentina puede tener además una lectura política y simbólica. El nuncio suele transformarse en un puente directo entre el Vaticano y los gobiernos locales. En este caso, Banach podría convertirse en una figura clave para acercar posiciones y preparar una futura visita papal a la región.

Desde hace años existe la expectativa de una visita de un Papa a la Argentina, algo que Francisco nunca concretó durante su pontificado. Sólo Juan Pablo II estuvo en nuestro país y en dos oportunidades. En 1982, el 11 y 12 de junio por la guerra con Gran Bretaña. Y luego en 1987, del 6 al 12 de abril.

Cuando asumió su labor pontificia, el cardenal Daniel Santurla, del Uruguay, durante su saludo personal al flamente papa León XIV, le dijo que tenía que venir a esta región del mundo. Y para fortalecer su pedido le dijo: “Mire que Francisco no visitó Uruguay ni Argentina, lo esperamos”, le dijo. A su lado estaba el cardenal argentino Mario Poli, que asintió. León XIV respondió: “Sí, Argentina y Uruguay”.

Desde entonces, se encendió la esperanza de una visita a la Argentina, la que no cumplió Francisco, pese a ser su país natal. León XIV conoce la importancia simbólica y emocional que tiene el país para el mundo católico latinoamericano. Y Banach, por su experiencia diplomática y su cercanía con el actual pontífice, aparece como una figura ideal para construir ese camino.

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