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Estalló la interna entre Karina Milei y Bullrich y en el oficialismo dudan: ¿juega para Milei o Macri?

La guerra interna libertaria se convirtió en una crisis permanente del Gobierno. Mientras Javier Milei intenta sostener la narrativa del ajuste exitoso y la batalla cultural, en los pasillos de la Casa Rosada trascendió que la hermana del Presidente, Karina Milei, dejó afuera de la reunión de gabinete del lunes próximo a Patricia Bullrich porque la senadora presentó su declaración jurada este martes, en abierto desafío al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que la presentaría recién entre el 1° y el 5 de junio.

La tensión entre Bullrich y Karina Milei se manifestó este jueves en que Federico Angelini, mano derecha de la senadora Patricia Bullrich desde que ambos estaban en el Pro, renunció a la subsecretaría de Intervención Federal, que está a cargo de la custodia de las fronteras y del Plan Bandera de Rosario. Su renuncia obedeció, según fuentes cercanas a Angelini, “a que es una persona muy cercana a Patricia Bullrich y no estaba de acuerdo sobre cómo se manejaban en el gabinete nacional el escándalo de Manuel Adorni por enriquecimiento ilícito”.

Este conflicto desató una pregunta en la caldera en que se convirtió la Casa Rosada: “¿Para quién juega Bullrich? ¿Para Milei, Macri o para ella misma…?”, señalan en los más altos despachos, cercanos a Karina Milei y a Adorni. “Era previsible algo así: Patricia es Patricia”, señalaron voceros oficiales a iProfesional.

En resumidas cuentas, Patricia tiene dos escenarios en la cabeza:

La búsqueda de reelección de Milei. Ella apuntaría a ser candidata a jefa de Gobierno porteño. Incluiría una alianza con el PRO a nivel nacional para unificar el voto de centroderecha tanto en el país como en el distrito porteño y en el bonaerense, y que no se cuele el peronismo ni ninguna otra alianza de centro.

En caso de que Milei se quede sin nafta, buscaría ser candidata presidencial en una gran interna abierta PASO contra el candidato del PRO u otros partidos, sean Macri o el que se posicione, también para mantener unido el voto de centroderecha.

Esta batalla Karina Milei-Patricia Bullrich, que amenaza con romper una alianza mayor, se libra en un contexto de guerra de supervivencia política entre el asesor estrella de marketing Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Este jueves circularon rumores de que Caputo amenaza con dar un portazo del Gobierno y Milei lo retiene.

Esto ocurrió luego de que Menem negara con aval de Milei en Radio Mitre que la cuenta de X @PeriodistaRufus le pertenecía al presidente de la Cámara de Diputados. Caputo y las Fuerzas del Cielo siguen sosteniendo: es de Menem.

Incluso hubo un cruce de amenazas por WhatsApp entre Menem y Caputo donde se hicieron mutuas advertencias de sacar trapitos al sol si continuaba la violencia tuitera.

La exclusión de Patricia Bullrich de la reunión de gabinete prevista para el próximo lunes terminó de confirmar que el oficialismo atraviesa una crisis de conducción política cada vez más evidente, cuya máxima demostración había sido la guerra entre Caputo y Menem.

Formalmente, desde Balcarce 50 explicaron que “solo quieren ministros”. No estarían entonces tampoco Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, ni el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni.

Pero nadie en la Rosada cree esa versión. La verdadera razón sería el enojo de Karina Milei luego de que Bullrich presentara esta semana su declaración jurada patrimonial, en lo que dentro del Gobierno interpretaron como un desafío directo a Manuel Adorni.

El jefe de Gabinete arrastra desde hace más de dos meses una tormenta judicial por presunto enriquecimiento ilícito. La causa tramita en el juzgado de Ariel Lijo y está delegada en el fiscal Gerardo Pollicita. En el expediente aparecen mencionadas compras de inmuebles, viajes, gastos suntuosos y refacciones. En la Casa Rosada reconocen que la situación preocupa y admiten que una eventual citación a indagatoria de Adorni sería inminente.

Por eso cayó tan mal el movimiento de Bullrich. “Adorni la iba a presentar entre el 1 y el 5 de junio”, repetían cerca de Karina Milei, que considera que la senadora dejó expuesto al Gobierno al anticiparse y presionar públicamente al jefe de Gabinete.

En el oficialismo incluso admiten, en voz baja, que la estrategia era ganar tiempo hasta el comienzo del Mundial de fútbol de México, Estados Unidos y Canadá. La apuesta política era que la opinión pública ingresara en “modo Mundial” a partir del 11 de junio y el debut argentino del 16 frente a Argelia desplazara el escándalo mediático.

Pero Bullrich decidió acelerar. Y entonces apareció la pregunta que hoy sobrevuela todos los despachos oficiales: ¿para quién juega Patricia Bullrich?

El plan Bullrich: supervivencia, poder y candidatura
En el entorno de la senadora son sinceros. “Primero juega para ella, pero quiere la reelección de Milei, aunque el caso Adorni reflota el peligro del regreso del kirchnerismo”, admiten sin rodeos.

Bullrich quiere la reelección de Milei porque considera que una caída del Presidente implicaría un cimbronazo económico y ello podría abrir la puerta al regreso del peronismo, lo que implicaría más incertidumbre. Si Milei cae en las encuestas, será difícil retener la presidencia para cualquier integrante de La Libertad Avanza.

El problema es que Bullrich cree que el “caso Adorni” puede transformarse en un daño irreversible para la administración libertaria si no se corta a tiempo. Por eso ya circulan dos hipótesis políticas dentro del bullrichismo.

El Plan A contempla un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y el PRO. Allí Bullrich imagina a Milei buscando la reelección y a ella compitiendo en una PASO porteña contra Jorge Macri para quedarse con la candidatura a jefe de Gobierno. Ese esquema incluiría además alianzas en la provincia de Buenos Aires y otros distritos.

Sin embargo, cerca de Mauricio Macri sospechan otra cosa: que Bullrich utiliza la idea de la unidad para terminar siendo candidata presidencial después de una primaria nacional entre el PRO y LLA. Y ahí aparece el Plan B.

Si Milei se derrumba en las encuestas por la crisis económica o por los escándalos internos, Bullrich quedaría posicionada para disputar la Presidencia, porque es la dirigenta con mayor imagen positiva, y allí alentaría la idea de una gran PASO de centroderecha entre La Libertad Avanza, el PRO y otros partidos afines. “Para Macri, Patricia no juega para él: juega para ella”, resumen en el PRO.

La propia senadora transmite señales ambiguas. No quiere romper con Milei, pero tampoco piensa quedar pegada a una eventual implosión del Gobierno. “Ella puso todo y ahora la maltratan al pedo. Bueno, ahora que se la banquen”, repiten sus colaboradores.

Karina, Caputo y Menem: la guerra sin control
El desplazamiento de Bullrich del gabinete ocurre además en medio del terremoto interno provocado por el llamado “Rufusgate”, la guerra tuitera desatada el domingo último alrededor de la cuenta de X @PeriodistaRufus, atribuida por el sector de Santiago Caputo a Martín Menem.

Aunque Milei y Menem negaron públicamente cualquier vínculo con la cuenta, las Fuerzas del Cielo —la estructura digital vinculada a Caputo— sostienen que la cuenta pertenecía efectivamente al presidente de Diputados y que fue eliminada al quedar expuesta. De hecho, Menem había pedido disculpas y la atribuyó a un error de su community manager en una carta al bloque libertario el mismo lunes.

La disputa escaló hasta niveles delirantes incluso para los estándares libertarios. Según distintas fuentes oficiales, Santiago Caputo le habría planteado a Milei que está “cansado” y que quiere irse del Gobierno. Después vino un feroz cruce por WhatsApp entre Caputo y Menem, con amenazas mutuas de revelar negocios y operaciones internas, pero esto fue negado por fuentes de ambos sectores.

En la Casa Rosada nadie desmiente seriamente esos diálogos. El dato más inquietante es otro: todos reconocen que Milei perdió capacidad de arbitraje. “No hay conducción política”, admiten funcionarios de distintos sectores. El Presidente aparece atrapado entre Karina Milei y Santiago Caputo, sin fuerza para disciplinar a ninguno. De ninguno de los dos se puede desprender, porque depende emocionalmente de ambos, pero la guerra entre ellos no tiene retorno.

La frase enigmática de Caputo en un posteo de X este miércoles a la 1:50 de la madrugada —”Winter is coming”— terminó de alimentar el clima apocalíptico dentro del oficialismo. La referencia a Game of Thrones no pasó desapercibida. En la serie, “se acerca el invierno” es la advertencia de una amenaza devastadora frente a una dirigencia demasiado ocupada en sus peleas internas.

En el Gobierno muchos creen que la metáfora aplica perfectamente al presente libertario. “Significa todos a sus puestos de combate que el enemigo está ahí”, señalaron jóvenes libertarios que miran de adentro: Caputo y sus milicias digitales encabezadas por Daniel Parisini, el Gordo Dan, hablan entre ellos con frases de Game of Thrones.

El Gobierno cercado por denuncias y sospechas
La crisis política se agrava además por la acumulación de denuncias y sospechas de corrupción que empiezan a rodear a distintos funcionarios. Karina Milei quedó bajo la lupa por una licitación de $700 millones para mantenimiento y jardinería de Olivos y Casa Rosada. La diputada Marcela Pagano logró que el juez Sebastián Ramos frenara la licitación y ahora denunció que el adjudicatario sería un primo hermano de una subalterna de Karina Milei.

También aparecieron cuestionamientos por contratos de Casa Militar vinculados a repuestos de aviones, automóviles y vallados con supuestos sobreprecios.

A eso se sumó una nueva denuncia de la diputada Marcela Pagano contra el ministro de Defensa, Luis Petri, por la compra de un avión Embraer para la Fuerza Aérea. Según la presentación judicial, el Estado habría pagado más de u$s4 millones por una aeronave cuyo valor de mercado rondaba los u$s2,3 millones.

Todo ocurre mientras la economía sigue estancada, el consumo no reacciona y la interna oficialista se vuelve cada vez más feroz. Bullrich, mientras tanto, observa el tablero. No rompe. No se va. Pero tampoco se resigna a quedar atrapada en un eventual naufragio libertario.

En la Casa Rosada entendieron que la pregunta dejó de ser una ironía para convertirse en un problema político real: ¿Patricia Bullrich todavía juega para Milei o ya empezó a jugar para el día después?

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