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En plena interna con el Gobierno, Bullrich defendió la libertad de prensa y pidió completar la Corte

Horas después de que la Casa Rosada dejara entrever su malestar por la reunión que Patricia Bullrich encabezó con buena parte de su tropa en Diputados, la jefa de la bancada libertaria en el Senado volvió a marcar diferencias con el Gobierno. Durante el encuentro anual del Colegio de Abogados, la exministra hizo una férrea defensa de la libertad de prensa como valor republicano y, en un tiro por elevación al Presidente, aseguró que esa institución “va a seguir siempre más allá de lo que diga el que está en el poder”.

Bullrich también reclamó mayor transparencia en la designación de jueces y ahondó en la importancia de cubrir las vacantes de la Corte Suprema.

Consultada por LA NACION sobre los cuestionamientos que surgieron de un sector del Gobierno tras el mitin con 15 diputados libertarios, respondió tajante: “Yo no crucé ningún límite, me junté con mi gente”. Acto seguido, la senadora buscó bajarle el tono a la disputa al asegurar que nadie se había comunicado con ella y que, hasta el momento, se trata solo de “supuestos”.

Sus declaraciones se producen después de que este medio revelara el descontento que provocó en la Casa Rosada la imagen del encuentro, difundida en redes sociales por los propios bullrichistas. “Es un desafío abierto a la autoridad del Presidente”, afirmaron a LA NACION fuentes muy cercanas a Milei, quienes están convencidos que durante aquella reunión se barajó la alternativa de avanzar con una candidatura presidencial por parte de la exministra.

Según pudo saber este medio, la imagen bastó y sobró para acelerar un próximo “cara a cara” con la senadora, previsto una vez finalizada la visita del papa León XIV. Sin embargo, Bullrich insistió en que, hasta el momento, no había recibido ningún notificación.

Con esa misma distancia, Bullrich se pronunció esta tarde ante los presentes en la Bolsa de Comercio, en el acto del Colegio de Abogados, donde estructuró su discurso en torno a los “valores republicanos”, a los que definió como límites al ejercicio del poder en democracia.

Y, una vez más, echando por tierra una de las premisas libertarias, marcó: “Las formas no son fondo, sino sustancia. El poder tiende a desbordarse y solo se controla con una ciudadanía activa”.

Sus dichos no fueron casuales. Desde las huestes libertarias suelen jactarse de no quedarse en las formas, permitiéndose incluso así justificar ciertos insultos, y defender sus iniciativas y decisiones de gestión como cuestiones de fondo.

En este contexto, Bullrich insistió en la defensa de la libertad de prensa como forma de control ciudadano al poder. “No conozco un solo presidente que no haya sido cuestionado. La obligación es la de incomodar, que siempre se pregunte. Y eso no es algo a lo que tenemos que tenerle miedo”, sentenció la jefa de la tropa libertaria en la Cámara alta.

Días atrás, la exministra ya se había expresado de forma similar luego que Milei hablara en un discurso en la Fundación Faro de “quemar periodistas en la hoguera”. Entonces, la exPro llegó a decir que el mandatario había “cruzado un límite” y como viene haciendo desde hace ya varios meses se desligó del oficialismo.

“Creo que la libertad de expresión protege a la prensa cuando critica al poder y también protege al Presidente cuando responde”, planteó en aquel entonces.

En esta oportunidad, reforzó su argumento. “El que Gobierna y acepta los controles sale más fuerte”, remarcó. Y luego advirtió: “El hábito del control no puede ser circunstancial”.

En otro tramo de su alocución, Bullrich se refirió al proceso de selección de los jueces y se metió de lleno en los concursos dentro del Consejo de la Magistratura al reparar en la necesidad de fortalecer la transparencia con mecanismos de selección basados en “el mérito y reglas claras”.

Tras ello, envió un claro mensaje al Ejecutivo. “Si cada presidente que llega cambia los pliegos, nadie tiene la certeza de que sus concursos van a ser tratados en tiempo y forma”, alertó la senadora, al comparar la incertidumbre que enfrentan los aspirantes a jueces con la que atraviesa la economía.

Otro de los puntos que abordó se centró en la urgencia de completar las vacantes de la Corte Suprema, actualmente integrada por solo tres miembros -Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti-e insistió en alcanzar acuerdos políticos que trasciendan las diferencias partidarias.

“Las reglas que duran son las que se construyen por acuerdo”, detacó, refiriéndose así a las dificultades que plantea la actual composición del Congreso para reunir la mayoría de dos tercios necesaria para designar a los miembros del máximo tribunal. “Estamos pensando en un país, no en una cuestión partidista”, distinguió la titular libertaria en el Senado.

Cuidándose de dejar una definición concreta sobre el futuro de las PASO y la posibilidad de que el Congreso avance con su eliminación o suspensión —un debate por el momento trabado en el Senado y en las negociaciones con los gobernadores, pero prioritario para buena parte del Gobierno—, Bullrich optó por deslizar un mensaje más sutil: “Las reglas electorales tienen que cambiarse en un año que no sea electoral”, apuntó.

Aunque no representa una novedad en sí misma, su aclaración cobra relevancia frente al escaso margen de tiempo que tiene el oficialismo para avanzar con la reforma, incluso ante la posibilidad de prorrogar el período ordinario de sesiones. “No es bueno cambiar el sistema electoral todo el tiempo. Acá lo cambiamos permanentemente, ponemos, sacamos”, criticó luego. No dejó en claro, sin embargo, si comparte con el Gobierno la misma urgencia por impulsar su eliminación.

FUENTE : LA NACIÓN

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