Milei desafía al Congreso y endurece su pulso contra los más vulnerables
El Presidente usó la cadena nacional para defender sus vetos a leyes que beneficiaban a jubilados, docentes y personas con discapacidad, tildándolas de “quiebra nacional” y prometiendo que no dará un paso atrás.
En tono desafiante, aseguró que si el Parlamento quiere revertir sus políticas, “tendrán que sacarlo con los pies para adelante”. La ofensiva se da en un contexto de creciente tensión política y social, con reclamos que el Gobierno responde con ajuste y confrontación.
En un mensaje de 23 minutos transmitido por cadena nacional, Javier Milei volvió a mostrar su costado más combativo y autoritario, lanzando un desafío directo al Congreso y a la oposición.
Bajo el argumento de blindar el equilibrio fiscal, ratificó el veto a las leyes que ampliaban derechos para jubilados, mejoraban el salario docente y reforzaban la asistencia a personas con discapacidad, asegurando que implican un gasto del 2,5% del PBI y “llevarían a la quiebra al país”.
El Presidente presentó las medidas como un acto de responsabilidad, pero las acompañó con un discurso de confrontación en el que redujo el debate a una elección binaria: su plan de ajuste o la “decadencia del pasado”.
La amenaza —“si quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante”— marcó un nuevo escalón en la tensión con el Parlamento, al que acusó de hacer “populismo irresponsable” y buscar recuperar poder “a cualquier precio”.
Milei defendió sus políticas económicas como el único camino posible y minimizó las consecuencias sociales inmediatas, poniendo el foco en indicadores macroeconómicos que, según él, muestran una mejora histórica.
Sin embargo, los recortes que reivindica como señales de fortaleza fiscal golpean directamente a los sectores más vulnerables, a quienes el Presidente acusa de ser víctimas de una “ilusión monetaria” creada por la política tradicional.
Con un tono más cercano a la arenga que a la explicación institucional, Milei volvió a colocarse en el centro de la disputa política rumbo a las legislativas de octubre, presentando su gestión como una “fuerza imparable” frente a lo que llama “adicción al gasto” de la dirigencia tradicional
. El costo de esa confrontación, advierten sus críticos, se mide en derechos perdidos y en un creciente clima de polarización social..
