Milei negocia con bancos un alivio para estirar vencimientos más allá de 2027
El gobierno de Javier Milei negocia con grandes bancos internacionales una operación para unificar tres repos en un préstamo por al menos USD 5.000 millones. El objetivo es estirar los vencimientos hacia 2028 o más adelante y aliviar el calendario financiero de 2027, un año atravesado por las elecciones presidenciales y fuertes compromisos de deuda.
Según informó Bloomberg, las conversaciones involucran a las entidades que participaron de los acuerdos firmados desde 2025. Los bancos esperan que la operación pueda cerrarse dentro de un mes, aunque todavía no hay acuerdo definitivo ni una tasa de interés definida.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ya había abordado con inversores las preocupaciones por los vencimientos de esos contratos y aseguró que el Gobierno trabajaba con anticipación para encontrar una salida.
La maniobra busca correr vencimientos más allá de 2027
La negociación apunta a consolidar tres préstamos repo tomados durante la gestión de Milei.
El primero fue acordado en enero de 2025 por USD 1.000 millones, con una tasa de 8,8% y plazo de dos años. El segundo llegó en junio de ese año por USD 2.000 millones, a una tasa de 8,25% anual y también con vencimiento a dos años.
El tercero fue cerrado en enero de 2026 por el Banco Central bajo la conducción de Bausili: USD 3.000 millones, con un plazo de un año y una tasa de 7,4% anual. Esa operación se realizó ante la cercanía de un vencimiento de deuda privada por USD 4.300 millones.
Fuentes del sistema financiero mencionaron entre las entidades involucradas a Citi, JP Morgan, BBVA, Santander, Bank of China y Deutsche Bank. La demanda de los bancos alcanzó USD 4.400 millones y superó ampliamente el monto ofrecido.
Cómo funciona el esquema que usa el Gobierno
Un repo es un préstamo garantizado con títulos públicos. En este caso, Argentina entregó como respaldo bonos Bonares 2035 y 2038 bajo legislación local a cambio de efectivo.
El compromiso consiste en recomprar esos activos en una fecha futura y a un precio previamente pactado. La diferencia entre el dinero recibido y el valor de recompra representa la tasa de interés.
Para el Gobierno, el mecanismo permite conseguir dólares sin volver plenamente al mercado internacional de deuda, donde el costo financiero todavía aparece condicionado por el nivel del riesgo país.
Ese punto forma parte de la estrategia oficial: mantener acceso al financiamiento, pero evitar tasas que el equipo económico considera demasiado elevadas.
El problema de fondo: el calendario financiero de 2027
El telón de fondo de la negociación es el peso de los vencimientos previstos para 2027. Desde la consultora Invecq advirtieron que la cercanía de las elecciones presidenciales complica la llegada de capitales y vuelve más exigente el perfil de pagos.
Incluso en un escenario favorable, con refinanciamiento de organismos internacionales y renovación del swap con China, el Tesoro y el Banco Central deberían enfrentar compromisos por más de USD 21.000 millones.
La unificación de los repos permitiría desplazar parte de esa carga hacia 2028, reduciendo presión sobre un año clave tanto en términos financieros como políticos.
Caputo busca financiamiento sin volver al mercado pleno
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo el 8 de mayo que el programa financiero del Gobierno estaba “prácticamente cubierto en su totalidad”.
Según explicó, como mucho el próximo año podrían quedar por refinanciar entre USD 2.000 millones y USD 2.500 millones.
“Si el mercado está en un nivel razonable, podemos acudir al mercado. Pero estamos explorando fuentes alternativas de financiación”, afirmó.
Esa estrategia ya incluyó colocaciones de bonos en dólares en la plaza local y acuerdos de garantías con organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID.
Milei defendió públicamente esa línea: “Argentina tiene acceso al mercado, pero queremos tasas más bajas y mientras no las consigamos, vamos a buscar otros mecanismos que son más baratos”.
La negociación con los bancos internacionales se inscribe en esa lógica: conseguir aire financiero, correr vencimientos y evitar que el peso de la deuda explote en pleno año electoral.
