PRINCIPAL

La relación entre Milei y la Iglesia Católica sigue estancada y sin canales de diálogo reales

Las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina finalizaron este jueves su última reunión del año en Buenos Aires.

Aunque la agenda estuvo centrada en temas institucionales, los obispos dedicaron buena parte del encuentro a analizar la situación social y política del país.
Pese a ello, no habrá comunicado oficial. Y tampoco se espera un gesto político desde la Casa Rosada.

Desde que Javier Milei asumió la presidencia, las nuevas autoridades del episcopado —encabezadas por Marcelo Colombo— no mantuvieron ni una sola reunión con él.

A diferencia de gestiones anteriores, donde cada saludo navideño derivaba en un encuentro formal, este año el diálogo se mantiene mínimo, estrictamente formal y sin avances. “Los canales son poco fluidos”, admitió un obispo a este medio.

Otro miembro de la cúpula eclesiástica describió la situación con crudeza: “Nuestros mensajes son como botellas que van al mar. Pareciera que caen en un vacío donde nadie recoge el guante”. Prefirió no nombrar funcionarios, aunque dejó clara la falta de respuesta del Gobierno frente a los señalamientos públicos de la Iglesia durante el último año.

Un año de tensiones acumuladas

Los obispos repasaron varios episodios que marcaron distancia con el Gobierno:

  • Abril: Organismos católicos cuestionaron el recorte de pensiones por invalidez y la crítica situación de los centros de día y prestadores de salud y educación.
  • 25 de mayo: En el Te Deum, el arzobispo Jorge García Cuerva advirtió —frente a Milei— que “Argentina sangra de inequidad”.
  • Junio: La Conferencia Episcopal respaldó al personal del Hospital Garrahan y expresó “perplejidad” por el ajuste en salud.
  • Ese mismo mes se publicó el documento “Si el Estado se corre, entra el narcotráfico”, alertando sobre el crecimiento del narco en barrios populares y el riesgo de un “Estado paralelo”.
  • Agosto: En la Semana Social de Mar del Plata, la Iglesia reafirmó que “el mercado por sí solo no garantiza desarrollo humano” y reclamó que la política no quede subordinada a la tecnocracia.

También generó malestar el episodio en Misiones, cuando Vialidad Nacional exigió un canon de $500 mil para permitir una peregrinación religiosa por el borde de la ruta, algo inédito para la Iglesia local.

En paralelo, sacerdotes y agentes pastorales remarcaron el impacto del retiro del Estado en pueblos del interior y barrios vulnerables: cierres de oficinas de ANSES y PAMI, recortes en comedores y menos asistencia a obras sociales y comunitarias administradas por la Iglesia.

Los vínculos del Gobierno con el sector evangélico

Mientras el diálogo con la Iglesia Católica permanece frío, el Gobierno mantiene una relación más cercana con sectores conservadores del evangelismo.

El 3 de noviembre, Milei recibió en Casa Rosada a una delegación de pastores de ACIERA, donde incluso fue “bendecido” en una ceremonia en la que participaron Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli.

El único obispo cercano al Gobierno

Una excepción dentro de la Iglesia es el obispo castrense, Santiago Olivera, que celebró una misa para agradecer la gestión de los ministros Luis Petri y Patricia Bullrich.
Sus declaraciones —en las que reivindicó el ejercicio de la “autoridad” y destacó a ambos funcionarios— generaron fuertes molestias dentro del episcopado, que consideró que Olivera habló por fuera del sentir general.

Un vínculo sin ruptura, pero sin diálogo

Aunque nadie habla de “conflicto abierto”, la falta de interlocución política entre la Iglesia Católica y la Casa Rosada es evidente.
La relación permanece frenada, los reclamos de la Iglesia no obtienen respuesta y el contacto oficial se limita a conversaciones esporádicas con el secretario de Culto, Nahuel Sotelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *